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sábado, 28 de febrero de 2026

Por el bulevar de los sueños rotos


Hay canciones que cuando suenan necesitas sentirla despacio para que recorra tus cicatrices abiertas y Por el bulevar de los sueños rotos es una de ella, ya que escucharla, es dejarla que te atraviese por todos los sentidos.
Fue escrita por Joaquín Sabina en 1994, con música de Álvaro Urquijo, guitarrista y compositor de Los Secretos. Sabina la incluyó por primera vez en su disco de ese mismo año, Esta boca es mía.
La canción es un homenaje a la maravillosa Chavela Vargas... un tributo lleno de referencias a su universo con menciones a gigantes como José Alfredo Jiménez, o Agustín Lara, donde la noche, el tequila y la herida convertida en arte cobran vida.
La versión de Sabina tiene esa belleza melancólica que él maneja como pocos pero aunque la letra es de Sabina, la melodía es obra de Álvaro Urquijo, lo que hizo que la canción fuese adoptada casi de manera natural por Los Secretos.
La versión de Los Secretos, aparece como versión acústica en el álbum en directo de 2003, que llevó por título Con cierto sentido, donde el grupo la lleva a su propio terreno, más pop-rock, y donde Sabina suena áspero y nocturno, Los Secretos aporta una fragilidad distinta.
Con el tiempo, la canción se convirtió en uno de los momentos más esperados en los conciertos del grupo, especialmente tras la muerte de Enrique Urquijo en 1999.
Siempre me ha fascinado cómo una misma letra puede sentirse diferente según quién la cante. En Sabina es un homenaje bohemio y desgarrado y en Los Secretos es más suave, una herida que aunque ya no sangra la sigues sintiendo latir y cada vez que suena, vuelvo a ese bulevar imaginario donde todos hemos paseado alguna vez... el de los sueños rotos, sí, pero también el de las canciones que nos acompañan cuando más las necesitamos.



En el bulevar de los sueños rotosVive una dama de poncho rojoPelo de plata y carne morena
Mestiza ardiente de lengua libreGata valiente de piel de tigreCon voz de rayo de luna llena

Por el bulevar de los sueños rotosPasan de largo los terremotosY hay un tequila por cada duda
Cuando Agustín se sienta al piano
Diego Rivera, lápiz en manoDibuja a Frida Kahlo desnuda

Se escapó de una cárcel de amorDe un delirio de alcoholDe mil noches en velaSe dejó el corazón en MadridQuién supiera reírCómo llora Chavela

Por el bulevar de los sueños rotosDesconsolados van los devotosDe San Antonio pidiendo besos
Ponme la mano aquí, Macorina
Rezan tus fieles por las cantinasPaloma negra de los excesos

Por el bulevar de los sueños rotosMoja una lágrima antiguas fotosY una canción se burla del miedo
Las amarguras no son amargas
Cuando las canta, Chavela VargasY las escribe un tal, José Alfredo

Se escapó de una cárcel de amorDe un delirio de alcoholDe mil noches en velaSe dejó el corazón en MadridQuién supiera reír

Se escapó de una cárcel de amorDe un delirio de alcoholDe mil noches en velaSe dejó el corazón en MadridQuién supiera reírCómo llora Chavela





lunes, 28 de noviembre de 2022

La canción más hermosa del mundo

La canción más hermosa del mundo no sé si es verdaderamente la más hermosa del mundo, pero si que es de las más hermosas de su autor, el cantautor español Joaquín Sabina. El tema aparece dentro de su álbum de 2002 que llevó por título Dímelo en la calle y desborda la belleza de la poesía de Sabina.
En 2019 se reunieron 38 artistas para versionar 25 canciones de Sabina en el álbum que llevó por título Ni tan joven, ni tan viejo, y entre esos artistas se encontraba Manuel Carrasco que hizo suyo este tema, consiguiendo hacerlo más hermoso si cabe.





Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de sedaMedio par de zapatos de clown y un alma en almonedaUna Hispano Olivetti con caries, un tren con retrasoUn carné del Atleti, una cara de culo de vaso

Un colegio de pago, un compás, una mesa camillaUna nuez o bocado de Adán, menos una costillaUna bici diabética, un cúmulo, un cirro, un estratoUn camello del rey Baltasar, una gata sin gato

Mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primeroMi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis Tres MosqueterosMi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copasEl zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa

Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulseraUna lámpara de Alí Babá dentro de una chisteraNo sabía que la primavera duraba un segundoYo quería escribir la canción más hermosa del mundoYo quería escribir la canción

Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa solteraAl padrino que me apadrinó en la legión extranjeraA mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulanteA Simbad, el marino, que tuvo un sobrino cantante

Al putón de mi prima Carlota y su perro salchichaA mi chupa de cota de mallas contra la desdichaMariposas que cazan en sueños los niños con granosCuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos

Me libré de los tontos por ciento, del cuento del businessDando clases en una academia de cantos de cisneCon Simón de Cirene hice un tour por el monte Calvario¿Qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario?

Frente al Cabo de Poca Esperanza arrié mi banderaSi me pierdo de vista, esperadme en la lista de esperaHeredé una botella de ron de un clochard moribundoOlvidé la lección a la vuelta de un coma profundoNunca pude cantar de un tirón

La canción de las babas del mar, del relámpago en penaDe las lágrimas para llorar cuando valga la penaDe la página encinta en el vientre de un Bloc TrotamundosDe la gota de tinta en el himno de los iracundosYo quería escribir la canción más hermosa del mundo







miércoles, 3 de agosto de 2022

Noches de boda

Noches de boda es una maravillosa canción del cantautor español Joaquín Sabina y que aparece dentro de su álbum de 1999 que llevó por título 19 días y 500 noches, en la que aparece un recitado de manos de la gran Chavela Vargas.
Un tema donde la poesía de Sabina aparece dentro de cada estrofa, donde la mágica melancolía del artista jienense se vislumbra en cada una de sus frases, abrazando cada una de sus palabras.




¡Ay, Dios mío!
¿Pa qué vine?
¡Si no es lo mismo venir que irse chillando!

Mire a Joaquín, señor
Ya se mexicanizó, pos que dizque no, pos que dizque sí
Usted lo viera en México
Ahí anda tequilleando con toda la bola de chamaconas
Las trae de un ala pues

Yo lo he visto; que se coman los gusanos estos ojitos
¡Sí, señor!
Joaquinito, me estás oyendo o crees que estoy hablando mal de ti, mi amor
Si te quiero mucho, mi cuate

Desde el primer día en que nos vimos aquí
En los madriles
¡Ajúa!
Te me caíste rebién

Me gustaste, ¡por sincero!
Me dijiste que me fuera al carajo
Muchacho, ¿pues qué es eso?
Estabas tratando conmigo, con tu cuatacha, ¡la Vargas!

¡Ajúa, la calentano!
Y dijo: "¡ya vino la Vargas!"
Nos hicimos retecuatachones
Y nos juimos de parranda

Todas las noches de luna
Serán pa Joaquín y pa' mí pues
Que todas las noches sean noches de bodas
Que todas las noches, ¡Sí, iñor!
¡Ay Dios mío!

Que el maquillaje no apague tu risa
Que el equipaje no lastre tus alas
Que el calendario no venga con prisas
Que el diccionario detenga las balas

Que las persianas corrijan la aurora
Que gane el quiero, la guerra del puedo
Que los que esperan no cuenten las horas
Que los que matan se mueran de miedo

Que el fin del mundo te pille bailando
Que el escenario me tiña las canas
Que nunca sepas ni cómo ni cuándo
Ni ciento volando ni ayer ni mañana

Que el corazón no se pase de moda
Que los otoños te doren la piel
Que cada noche sea noche de bodas
Que no se ponga la luna de miel

Que todas las noches, sean noches de boda
Que todas las lunas sean lunas de miel
(¡ay, reata no te revientes que es el último jalón!)

Que las verdades no tengan complejos
Que las mentiras parezcan mentira
Que no te den la razón los espejos
Que te aproveche mirar lo que miras

Que no se ocupe de ti el desamparo
Que cada cena, sea tu última cena
Que ser valiente no salga tan caro
Que ser cobarde no valga la pena

Que no te compren por menos de nada
Que no te vendan amor sin espinas
Que no te duerman con cuentos de hadas
Que no te cierren el bar de la esquina

Que el corazón no se pase de moda
Que los otoños te doren la piel
Que cada noche, sea noche de bodas
Que no se ponga la luna de miel

Que todas las noches sean noches de boda
Que todas las lunas sean lunas de miel








miércoles, 5 de enero de 2022

Ganas De...

Ganas de... es una canción del cantautor español Joaquín Sabina y que aparece dentro de su álbum de 1994 que llevó por título Esta boca es mía.
En 2019, 38 artistas se reúnen para hacer un disco Tributo a Sabina que llevó por título Ni tan joven ni tan viejo, con grandes versiones, entre la que se encuentra la que hacen de este tema Macaco y Carlos Sadness.





Hierven los clubs y los adolescentes
Comen pastillas de colores
Harto de mal vivir el siglo veinte
Muere de mal de amores

Los hechiceros de la tribu resucitan
Para invertir en mis pecados
Y hacen los traficantes de estampitas
Su agosto en el supermercado

Y la mentira vale más que la verdad
Y la verdad es un castillo de arena
Y por las autopistas de la libertad
Nadie se atreve a conducir sin cadenas

Y yo me muero de
Ganas de decirte que
Me muero de
Ganas de decirte que
Me muero de
Ganas de decirte que te quiero

Y que no quiero que venga el destino a vengarse de mí
Y que prefiero la guerra contigo al invierno sin ti

Cada mañana salto de la cama
Pisando arenas movedizas
Cuesta vivir cuando lo que se ama
Se llena de ceniza

Y por las calles vaga solo el corazón
Sin un mal beso que llevarse a la boca
Y sopla el viento frío de la humillación
Envileciendo cada cuerpo que toca

Y yo me muero de
Ganas de decirte que
Me muero de
Ganas de decirte que
Me muero de
Ganas de decirte que te quiero

Y que no quiero que venga el destino a vengarse de mí
Y que prefiero la guerra contigo al invierno sin ti

Y que no quiero que venga el destino a vengarse de mí
Y que prefiero la guerra contigo al invierno sin ti

Y yo me muero de
Ganas de decirte que te quiero (que te quiero)
Y yo me muero de
Ganas de decirte que te quiero (que te quiero)

Que te quiero
Que te quiero
Que te quiero
Que te quiero
Que te quiero
Que yo te quiero
Que te quiero
Que yo te quiero
Que te quiero
Que te quiero
Que te quiero
Que yo te quiero
Que te quiero
Que te quiero
Que te quiero
Que yo te quiero





domingo, 9 de agosto de 2020

Peces de ciudad

Peces de ciudad es una maravillosa canción compuesta por Joaquín Sabina junto a Pancho Varona, que el primero se la regaló a Ana Belén, la cual la incluyó dentro de su álbum de 2001 que llevó por título el mismo que el de la canción. Al año siguiente el propio Sabina la grabó para su álbum Dímelo en la calle, versión a la que le hizo unos pequeños cambios en la letra haciéndola, si cabe, todavía más suya.
Pero en 2019 distintos artistas se unieron para hacer un disco homenaje al gran cantautor y poeta ubetense que llevó por título Tributo a Sabina. Ni tan joven ni tan viejo, en el que que se hacen versiones de sus temas más conocidos, y una de esas versiones la realizan a dúo los cantautores Pablo Alborán y Pablo lópez.
La escuches por quien la escuches, la canción es inmensamente grande, llena de belleza y poesía, esa poesía que nos regala en cada una de sus canciones Sabina, pero si hay una versión que la engrandece todavía más es esta última de Alborán y Pablo López, dónde la armonía de su melodía y cada palabra cobra vida en sus voces, renaciendo y bailando al ritmo que marcan los versos de Sabina. Una canción eterna que el tiempo no hace más que resaltar su modernidad y atemporalidad.




Se peinaba a lo garçon
La viajera que quiso enseñarme a besar
En la Gare d'Austerlitz
Primavera de un amor
Amarillo y fugaz como el sol
Del veranillo de san Martín

Hay quien dice que fui yo
El primero en olvidar
Cuando en un si bemol de Jacques Brel
Me he perdido el Pom de Amsterdam

En la fatua Nueva York
Da más sombra que los limoneros
La estatua de la libertad
Pero en Desolation Row
Las sirenas de los petroleros
No dejan reír ni llorar

Y, en el coro de babel
Desafina un español
No hay más ley (no hay más ley) que la ley del tesoro
En las minas del rey Salomón
Y desafiando el oleaje
Sin timón ni timonel
Por mis sueños va, ligero de equipaje
Sobre un cascarón de nuez
Mi corazón de viaje

Luciendo los tatuajes
De un pasado bucanero
De un velero al abordaje
De un, de un no te quiero querer

Y cómo huir
Cuando no quedan
Islas para naufragar
Al país
Donde los sabios se retiran
Del agravio de buscar
Labios que sacan de quicio

Mentiras que ganan juicios
Tan sumarios que envilecen
El cristal de los acuarios
De los peces de ciudad
Que perdieron las agallas
En un banco de morralla
En una playa sin mar

El dorado era un champú
La virtud, unos brazos en cruz y el pecado una página web
En Comala comprendí
Que al lugar donde has sido feliz
No debieras tratar de volver


Cuando en vuelo regular
Yo pisé el cielo de Madrid
Me esperaban los pies en el suelo
Que no se acordaban de mí

Y desafiando el oleaje
Sin timón ni timonel
Por mis sueños va, ligero de equipaje
Sobre un cascarón de nuez
Mi corazón de viaje (corazón de viaje)
Luciendo los tatuajes
De un pasado bucanero
De un velero al abordaje
De un  no, de un no te quiero querer

Y cómo huir
Cuando no quedan
Islas para naufragar
Al país
Donde los sabios se retiran
Del agravio de buscar
Labios que sacan de quicio (sacan de quicio)

Mentiras que ganan juicios
Tan sumarios que envilecen
El cristal de los acuarios
De los peces de ciudad
Que perdieron las agallas (perdieron las agallas)
En un banco de morralla (un banco de morralla)
En una playa sin mar




domingo, 18 de agosto de 2019

Con dos camas vacías

Con dos camas vacías es una canción del cantautor Joaquín Sabina pero en la voz de la gran María Jiménez, que le da su estilo personal cargado de fuerza y pasión y donde aparece brevemente, dándole su toque personal el propio autor del tema. La canción aparece en el álbum que la cantante saca en el 2002 bajo el título de Donde más duele (canta por Sabina). Hay veces, en las que las versiones superan a las originales, y en este caso, no tengo claro si la supera, pero si estoy segura que está al mismo nivel, dándole un nuevo aire y haciéndonos olvidar la versión original y sintiéndola muy María Jiménez.



Ni yo bordo pañuelos, ni tu rompes contratos,
ni yo mato por celos, ni tu mueres por mi,
y antes de que me quieras como se quiere a un gato,
me largo con cualquiera que se parezca a ti

De par en par te abro las puertas que cierras,
me cuentan que el olvido no te sienta tan mal,
la paz que has elegido es peor que mi guerra,
lo que pudo haber sido, lo que nunca será

Yo en cambio nunca supe ir a favor del viento,
que muerde las esquinas de esta ciudad impía,
pobre aprendiz de brujo que escupe al firmamento,
desde un hotel de lujo, con dos, con dos camas vacías

¿Y quién hará tu trabajo debajo de mi falda?
la boca que era mía ¿de qué boca será?
el roto de tu ombligo ya no me da la espalda,
cuando pierdo contigo las ganas de ganar

Como pago al contado, nunca me falta un beso,
siempre que me confieso me doy la absolución,
ya no cierro los bares ni hago tantos excesos,
cada vez son más tristes, las canciones de amor

Yo en cambio nunca supe ir a favor del viento,
que muerde las esquinas de esta ciudad impía,
pobre aprendiz de brujo que escupe al firmamento,
desde un hotel de lujo, con dos, con dos, con dos camas vacías

Aunque nunca me callo, guardo un par de secretos,
lo digo de hombre a hombre, de mujer a mujer,
ni me caso con nadie, ni le pongo amuletos,
por no tener no tengo ni edad de merecer

¿Y quién hará tu trabajo debajo de mi falda?
la boca que era mía ¿de qué boca será?
el roto de tu ombligo ya no me da la espalda,
cuando pierdo contigo las ganas de ganar.

Maldita sea la tinta que empapa mis papeles,
maldita la tercera persona del plural,
las uñas que se clavan ahí donde más duele,
si se me corre el rímel cuando me haces llorar

Y como pago al contado, nunca me falta un beso,
siempre que me confieso me doy la absolución,
ya no cierro los bares ni hago tantos excesos,
cada vez son más tristes, las canciones, las canciones de amor






domingo, 9 de junio de 2019

Ojos de gata

Ojos de gata es un grandísimo tema del grupo madrileño Los Secretos, que aparece en el álbum de 1991 Adiós tristeza y que fue lanzado como sencillo un año más tarde. El tema comparte las dos primeras estrofas con la canción de Joaquín Sabina de 1992 Y nos dieron las diez, y es que al parecer, un día, coincidieron los dos cantautores tomando unas copas y Enrique Urquijo (uno de los componentes, vocalistas y compositores de Los Secretos) le preguntó a Sabina si tenía un tema para prestarle, ya que estaba buscando canciones para un nuevo álbum. Sabina le pasó un papel con dos estrofas de una canción que tenía a medio componer. Esa misma noche de camino a casa, Enrique empezó a componer el que sería el final de la historia de Ojos de gata y una semana después ya la tenía terminada. Por otro lado Joaquín Sabina hizo lo mismo, poniendo otro final diferente a la historia, y así fue como sucedió que nos encontrásemos con dos maravillosas canciones con un mismo comienzo, pero con un final completamente diferente. El tema de Enrique está lleno de tristeza y melancolía y el de Sabina tiene un punto más canalla. Lo que está claro, es que las dos canciones forman parte de la historia musical española y se han convertido en unos clásicos que demuestran el gran talento de estos dos grandes artistas.





Fue en un pueblo con mar
una noche después de un concierto
tú reinabas detrás
de la barra del único bar que vimos abierto

Cántame una canción al oído
te sirvo y no pagas
sólo canto si tú me demuestras
que es verde la luz de tus ojos de gata

Loco porque me diera
la llave de su dormitorio
esa noche canté
al piano del amanecer todo mi repertorio

Con el "Quiero beber"
el alcohol me acunó entre sus mantas
y soñé con sus ojos de gata
pero no recordé que de mí algo esperaba

Desperté con resaca y busqué
pero allí ya no estaba
me dijeron que se mosqueó
porque me emborraché y la usé como almohada

Comentó por ahí
que yo era un chaval ordinario
pero cómo explicar
que me vuelvo vulgar
al bajarme de cada escenario

Pero cómo explicar
que me vuelvo vulgar
al bajarme de cada escenario






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